Pachacamac (Inca)
Pachacámac (también como: Pachakamaq) proviene del quechua y tiene por significado "alma de Tierra" o "el que anima el mundo/universo". Al igual que otros dioses andinos, Pachacámac era un dios atribuido a muchos elementos; no obstante, se lo establece comúnmente como un dios creador de carácter ctónico. Este dios fue adorado por la Cultura Ichma, Wari, Lima, Chancay y Chincha.
De los múltiples elementos asociados a Pachacámac, se encuentran: el fuego, el cielo, la noche, la tierra, los terremotos, etc.
Comúnmente se le considera como una reedición del dios Huiracocha. El poder e influencia del dios Pachacámac era tal, que los incas pensaron que, Pachacámac era el nombre que los habitantes de la costa le daban a Huiracocha. Pese a estas semejanzas, se tratarían de dioses distintos.
Su representación se encuentra en un ídolo de madera encontrado en el santuario de Pachacámac. Dicho ídolo posee doble rostro que viene a representar la dualidad, bastante presente en la cosmovisión de los antiguos peruanos.
Al parecer, Pachacámac estaría asociado a los canidos. Esto a raíz de diversas descripciones ofrecidas por muchos cronistas. Ellos mencionan que, al llegar los españoles a su santuario, se encontraron con el ídolo de un zorro hecho de oro. En dicho santuario también se han logrado encontrar múltiples enterramientos de perros.
Los antiguos peruanos tenían el pensamiento de que bastaba un solo movimiento de su cabeza para producir cataclismos masivos, y si se movía completamente, el mundo llegaría a su extinción. Esto se debe a que Pachacámac era un dios oráculo capaz de predecir el futuro y controlar los movimientos de la Tierra. Debido a esto, Pachacámac también es conocido como el "dios de los temblores".
Se le conoce como el dios creador de la segunda generación de seres humanos. De acuerdo con un mito que explica la creación, Kon fue el creador del todo, pues él fue quien creó el cielo, la tierra y todos los elementos existentes. Asimismo, Kon creó a la primera generación de seres humanos; no obstante, debido a la desidia de estos hacia su creador, Kon los castigó con la infertilidad de las tierras que, anteriormente, eran edénicas e irradiaban exuberante fertilidad. A manera de mostrar misericordia, el dios Kon se limitó a suministrar a la humanidad de rios para que ellos, a base de mucho esfuerzo, puedan abastecerse y subsistir. Posteriormente, el mundo contempló el advenimiento del poderoso Pachacámac, quien llegó para imponer un nuevo orden en la creación. Este último enfrentó a Kon en una larga y violenta batalla que remeció toda la Tierra. La batalla tuvo como desenlace la victoria del dios Pachacámac y el exilio del dios Kon.
Tras la derrota de Kon, Pachacámac destruyó toda la creación de Kon y la moldeó a su voluntad. A los humanos que el dios Kon creó, Pachacámac los terminó por convertir en zorros, monos, aves, entre otros animales. Este dios los envió a poblar los diversos valles que yacen en la costa. Posteriormente, Pachacámac procedió a crear la nueva generación de seres humanos, este les proveyó una cantidad mayor de agua y mejor capacidad de dominar las tierras cultivándolas a placer. En agradecimiento, los humanos construyeron un templo cerca de la actual ciudad de Lima, el templo de Pachacámac.
El dios Pachacámac era sumamente respetado; pues no se le podía mirar directamente a los ojos e incluso sus sacerdotes entraban de espaldas a verlo. Debido a su potente influencia, los incas lo adoptaron en el panteón como parte del mito de la creación de los incas. A los grandes templos solamente entraban los altos dignatarios, pero los peregrinos del común podían observar y hacer sus propios sacrificios en las plazas.
Comentarios
Publicar un comentario